He querido escribir tantas cosas en este mes que ha pasado, pero la escuela ha absorbido mis ganas de vivir, mi mojo, más gachamente que nunca, con el diplomado de 8 horas, las clases y trabajos finales. Pero ya se acerca el fin y espero que nada ni nadie me detenga de seguir mi camino, de continuar mi viaje…o sea que no me queden segundas y cosas así.
Se siente como el último respiro antes de llegar a la meta, el último no se que…estoy un poco alzheimérica últimamente, tan cansada que ya no recuerdo los nombres de las cosas, sólo digo para qué sirven: “la madre esa azul que le pones papeles adentro. ¿El folder? Sí, eso”.
Por cierto me volví a caer y me lastimé la rodilla buena y el Dr. Vanegas se despidió de nosotros el viernes pasado…sniff.
(En el fondo de mi cabeza: las golondrinas). Buaaaaaaaa!!!!!